Imagina que acabas de llegar a pie de plaza y, ante ti, se despliega la Terraza Mirador. Aquí, el azul y blanco del diseño marinero te da la bienvenida al estilo de vida más auténtico de Sitges. Siente la brisa mientras contemplas una de las postales más icónicas del Mediterráneo: la silueta de la iglesia fundiéndose con el mar.